Formamos una comunidad de bautizados que dóciles a la voz del Espíritu Santo nos proponemos realizar, en una forma específica de vida religiosa, el proyecto apostólico del Fundador: ser en la Iglesia signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes, especialmente a los más pobres.
En el cumpliento de esta misión, encontramos el camino de nuestra santificación.